La nueva normativa sobre el subsidio tributario para la adquisición de viviendas nuevas es una buena noticia, que imprime, por un lado, un impulso importante a compradores de viviendas subsidiadas del DS01, que verán un complemento en su ingreso anual y por lo tanto en su capacidad de deuda, y por otro lado, para compradores que ya son sujetos de crédito, siendo un incentivo que se traduce entre dos a tres dividendos anuales. Esto último podría apurar la decisión de compra, yendo en la dirección correcta, producto de la situación de sobreoferta de viviendas terminadas que actualmente afecta al mercado.
Sin embargo, este beneficio llega en un contexto complejo, donde los aumentos de restricciones crediticias afectaron a cerca de un 40% de los hogares que eran elegibles de crédito previo a 2022. Mientras no encontremos fórmulas que ayuden a este segmento, la recuperación del ciclo se aleja, junto al consecuente agravamiento de la actual crisis de acceso a la vivienda.
Considero que este tipo de medidas van en la línea correcta, pero deben ser complementadas con proyectos que apoyen justamente a ese segmento de clase media, especialmente en el pie para la vivienda y el aumento de capacidad de deuda, si queremos abordar la raíz de la crisis actual de sobrestock.
Daniel Serey, chief research officer de TOCTOC.
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