Con registros que superan los 18.7°C alcanzados en la misma fecha del año pasado, el uso de baterías surge como el pilar para asegurar un suministro eléctrico eficiente.
El calor en La Araucanía ya marca récords con una temperatura máxima de 19.0°C a inicios de este mes, una realidad que confirma que las tardes en el sur son cada vez más calurosas, tal como advirtió el Boletín de Tendencias Climáticas de enero de 2025 de la Dirección Meteorológica de Chile (METEOCHILE), lo que obliga a buscar nuevas formas de ahorrar energía y proteger el presupuesto familiar.
Nelson Cortesi, académico de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Católica de Temuco (UCT), precisó que para lograr una vivienda preparada que no afecte el bolsillo, las soluciones deben centrarse “en la autonomía energética, el control inteligente y la alta eficiencia térmica”.
Este calor excesivo termina afectando los gastos del hogar, debido a que las altas temperaturas provocan que los cables pierdan eficiencia y desperdicien energía en forma de calor en lugar de alimentar los electrodomésticos. Este fenómeno, según explica el ingeniero, es conocido como “efecto Joule”, el cual aumenta la resistencia del cobre en un 0.39% por cada grado Celsius de incremento.
Ante este escenario, el especialista advirtió que surgen riesgos críticos en hogares que no fueron proyectados para una climatización intensiva, con fallas que van desde la degradación de aislantes hasta sobrecalentamientos en tableros y enchufes.
Para Cortesi, estos factores representan una amenaza de incendio por cortocircuitos ocultos en entretechos sin ventilación y justifican el almacenamiento en baterías, conocidas técnicamente como sistemas BESS (Battery Energy Storage System), como una solución fundamental para “garantizar el suministro eléctrico durante cortes de suministro eléctrico de la red causados por fenómenos climáticos”.
En esa línea, el docente plantea que la resiliencia habitacional hoy requiere de inteligencia artificial y sensores “automatizados con dispositivos como termostatos inteligentes y enchufes programables que ajustan el consumo automáticamente según las condiciones externas”. Además, enfatizó que este monitoreo constante permite gestionar cuándo es más barato consumir energía o cuándo priorizar el uso de las baterías ante peaks de demanda por calor extremo.
Respecto a la climatización, el experto sugirió sustituir sistemas tradicionales por la aerotermia, la cual combina calefacción y refrigeración mediante bombas de calor de alta eficiencia, o por la tecnología inverter de última generación. Esta última opción resulta ideal para departamentos, ya que “permite ajustar la velocidad del compresor a la demanda real” y evita los consumos excesivos de electricidad durante las jornadas más calurosas del verano.
En cuanto a la protección del hogar, Cortesi detalló que es indispensable contar con interruptores magnetotérmicos y diferenciales que resguarden la red, ya que estos equipos brindan una “protección magnética, que opera de forma instantánea ante la presencia de un cortocircuito”, una “protección térmica, que actúa cuando se produce una sobrecarga sostenida, elevando la temperatura del conductor y del propio interruptor” y una protección diferencial que actúa por la diferencia de corrientes y/o fuga de corriente a masa, por lo que su correcto funcionamiento es vital.
Bajo este enfoque de seguridad normativa, el académico UCT subrayó que toda intervención requiere un instalador autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), pues solo un profesional calificado puede “prever, calcular y dimensionar correctamente los conductores, canalizaciones y dispositivos de protección” para operar bajo condiciones de alta demanda.
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