
En un escenario marcado por la transformación del mundo del trabajo, la automatización de procesos y la necesidad de respuestas concretas a los desafíos sociales y productivos del país, la formación técnico profesional adquiere una relevancia estratégica que hoy resulta imposible de ignorar. No se trata solo de empleabilidad, sino de desarrollo con sentido, pertinencia territorial y compromiso social.
Chile necesita técnico(a)s altamente capacitado(a)s, con competencias específicas, capacidad de adaptación y una sólida formación ética. Sectores clave como la salud, el ámbito jurídico, la administración, la industria y los servicios requieren profesionales preparados para integrarse tempranamente al mundo laboral y aportar soluciones reales desde su quehacer cotidiano. En este contexto, la educación técnico profesional responde a una necesidad del mercado, pero también cumple un rol social fundamental, al abrir oportunidades de movilidad social y fortalecer el desarrollo local.
En ciudades como Temuco y en la Región de La Araucanía, esta formación adquiere un valor aún mayor. La educación técnico profesional contribuye directamente al fortalecimiento del capital humano regional, evitando la migración forzada de jóvenes y permitiendo que el talento se quede en el territorio, aportando al crecimiento de sectores estratégicos para la región. Formar técnicos con identidad local, que conocen su entorno y comprenden sus desafíos, es una inversión en desarrollo sostenible y cohesión social.
La formación técnica se caracteriza por su fuerte vínculo con el entorno productivo, su enfoque práctico y su capacidad de actualización permanente. A ello se suma el desarrollo de habilidades transversales como el trabajo colaborativo, la responsabilidad, la ética profesional y el compromiso con la comunidad, aspectos indispensables para desempeñarse en contextos laborales cada vez más exigentes y cambiantes.
En este marco, el Centro de Formación Técnica y el Instituto Profesional Santo Tomás han asumido el desafío de formar técnicos y profesionales con un sello distintivo, centrado en la excelencia académica, la formación valórica, la vinculación con el medio y la Innovación productiva y de servicios.
El sello tomasino pone a la persona en el centro del proceso formativo, promoviendo una experiencia educativa transformadora para el estudiante, que va más allá de la adquisición de competencias técnicas, y que se proyecta en su desarrollo personal, profesional y en su compromiso con la sociedad y el territorio.
El proceso de Admisión 2026 representa una oportunidad para seguir fortaleciendo este proyecto educativo e invitar a nuevas generaciones a optar por una formación pertinente, de calidad y con proyección laboral. Reconocer la importancia de la educación técnico profesional es avanzar hacia un sistema educativo más diverso, inclusivo y conectado con la realidad del país. Apostar por ella es apostar por el desarrollo de Chile desde sus regiones y desde las personas que, día a día, hacen posible su funcionamiento.
Juan Carlos Barrientos Pérez
Director Académico CFT e IP Santo Tomás Temuco
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