Temperaturas sobre los 30 °C, humedad bajo el 30% y vientos superiores a 30 km/h configuraron el escenario de alto riesgo que favoreció la propagación de los incendios durante enero de 2026, según la Dirección Meteorológica de Chile.
El denominado factor 30-30-30 se posiciona como la principal explicación técnica detrás de los arrasadores incendios forestales que afectaron a las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía durante enero de 2026. Así lo advierte un informe de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), que analizó las condiciones atmosféricas presentes durante los días más críticos de la emergencia.
Este factor, ampliamente utilizado por especialistas en manejo del fuego, describe un escenario de temperaturas superiores a 30 grados Celsius, humedad relativa inferior al 30% y vientos sostenidos o rachas sobre los 30 kilómetros por hora, combinación que eleva de forma exponencial el riesgo de ignición y rápida propagación de incendios forestales.
De acuerdo con la DMC, estas condiciones se registraron con especial intensidad entre el 16 y el 20 de enero, concentrándose desde la Región del Maule hasta La Araucanía. En ese período, las temperaturas máximas alcanzaron valores entre 30 y 37 grados en sectores de costa, valle y precordillera, mientras que en Ñuble y Biobío algunas estaciones meteorológicas se ubicaron entre las cinco más altas del país para un mes de enero.
A este escenario se sumaron vientos de hasta 46 km/h, particularmente en la Región del Biobío, junto con una marcada disminución de la humedad ambiental, que descendió a niveles inferiores al 30%. Estas variables, actuando de manera simultánea, generaron condiciones ideales para el avance del fuego en zonas con alta carga vegetal.
El informe agrega que, a diferencia de otros años, el verano de 2026 estuvo precedido por un menor déficit de precipitaciones, lo que favoreció una mayor disponibilidad de biomasa. Esta abundancia de vegetación, combinada con la sequedad atmosférica y la estabilidad del sistema frontal, contribuyó a intensificar el impacto de los incendios.
Según la Dirección Meteorológica de Chile, el evento presentó similitudes con los grandes incendios ocurridos en 2017, 2019 y 2024, tanto por sus configuraciones sinópticas como por la presencia sostenida del factor 30-30-30, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las alertas tempranas y las medidas preventivas en el centro-sur del país.
En el caso de La Araucanía, estas condiciones extremas explican la rápida propagación de los incendios y la complejidad que enfrentaron los equipos de emergencia, subrayando la importancia de la prevención, el manejo de la vegetación y la preparación comunitaria frente a escenarios climáticos cada vez más exigentes.
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