¿Cuál es tu conejo blanco?

Samuel Moreno Castillo, director ejecutivo IPCHILE Temuco.

Miles de jóvenes, en estos días, comienzan el camino de la educación superior con sueños intactos, pero también con dudas que pesan. La ansiedad susurra, el miedo exagera y las excusas -silenciosas- comienzan a tomar forma. En este contexto, quiero contarte una historia…

Tolstói, el gran novelista ruso, autor de Ana Karenina y Guerra y Paz, relató a los niños en uno de sus cuentos que el secreto de la felicidad duradera e infinita se encontraba enterrada a pocos centímetros de profundidad en el patio trasero de sus propias casas, para alcanzarla, solo debían ir a buscarla, con una condición, en su búsqueda no podían pensar en un “conejo blanco”. Los niños intentaban con esmero encontrarla, pero, por más que quisieran, la imagen del conejo blanco venía a sus mentes de manera recurrente, y alcanzar la felicidad se les hacía imposible. 

Ese conejo blanco nos acompaña a todos. Es la voz que escuchamos en silencio y que nos dice “soy muy joven”, “soy muy viejo”, “ya es demasiado tarde”, “no tengo recursos”, “nadie me apoya”, “no es mi momento”. Razones que parecen lógicas, pero que muchas veces encubren temor. El error no está en que el conejo aparezca; sino en creerle.

Si tu sueño es convertirte en profesional, no debes tratar de bloquear de tu mente ese “conejo blanco”, es preciso que lo enfrentes, calibres su peso, lo saques de su madriguera y puedas superarlo, solo así triunfarás en la vida. Recuerda, la actitud está por sobre la aptitud, y la perseverancia es la clave para alcanzar la felicidad.