- Se conmemoró el Mes de las Personas Ostomizadas con una jornada especial en el HHHA.
- Se presentó oficialmente la Corporación Ostomizados IX Región para apoyar a pacientes y familias.
- Existen cerca de 910 adultos y 500 niños con ostomía en la región de La Araucanía.
El Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena conmemoró el Mes de las Personas Ostomizadas con una jornada que permitió visibilizar esta condición, dar a conocer el trabajo de sus policlínicos especializados y presentar oficialmente la Corporación Ostomizados IX Región.
“La bolsa da vida, no la quita” señaló Carolina Aburto para resumir parte de lo que buscó transmitir la jornada realizada este lunes en el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, en el marco del Mes de las Personas Ostomizadas.
Carolina tiene 43 años, tres hijos y hace un año y medio es doble ostomizada, luego de la intervención cuenta que volvió a nadar, puede ducharse, entrar a una tina y salir a la calle con sus hijos. Para ella, aprender a vivir con una ostomía también significó recuperar actividades que alguna vez pensó que tendría que dejar atrás.
Su experiencia es precisamente una de las razones que impulsaron la creación de la Corporación Ostomizados IX Región, organización que dirige y que nació desde las necesidades de las propias personas usuarias, cuyo propósito es acompañar a quienes viven con una ostomía, pero también a sus familias y cuidadores ya que “esto abarca no solamente al paciente o la persona ostomizada, sino que nos importa mucho que la familia también esté con bienestar y el cuidador inmediato”, explica la presidenta.
Una realidad que muchas veces permanece invisible
Una ostomía es una abertura realizada quirúrgicamente en el abdomen, que permite eliminar las heces o la orina cuando el organismo no logra hacerlo de manera habitual, puede ser temporal o permanente y, aunque se trata de una realidad presente en miles de personas, continúa siendo poco conocida fuera de los espacios de atención especializada.
“Esta es una discapacidad invisible que no es muy conocida”, explica Cynthia Guevara, enfermera del Policlínico de Ostomías del HHHA a pesar de que actualmente, sólo en La Araucanía existen aproximadamente 910 personas adultas portadoras de una ostomía de eliminación de orina o heces y cerca de 500 usuarios pediátricos se mantienen actualmente en controles de largo plazo, principalmente para procesos de rehabilitación intestinal y urinaria.
Para los equipos que trabajan con personas ostomizadas, la atención no termina cuando el paciente sale del pabellón. Una parte fundamental del proceso es aprender a manejar el dispositivo, recuperar progresivamente la autonomía y adaptarse a una nueva imagen corporal. “Muchas veces la información que le podemos entregar en el momento no es asimilada por el paciente solo, entonces nosotros siempre incluimos a la familia para que sea una red de apoyo”, explica Cynthia Guevara. “La idea de que tengamos este policlínico es enseñarles que tienen que ser independientes y que esto no coarte su día a día posterior a la cirugía”, señala la profesional.
En algunos casos este acompañamiento también comienza en la infancia por lo que la jornada contó con la participación de GANMAR, Grupo de Ayuda para Niños y Niñas con Malformación Anorrectal, organización que, desde hace 14 años, apoya a niños y sus familias.
Verónica García, enfermera supervisora de Cirugía Infantil del HHHA y presidenta de GANMAR Chile, explica que muchos de estos niños deben enfrentar una ostomía desde sus primeros días de vida. En estos casos, el desafío es acompañar a la familia y, cuando la ostomía permanece, ayudar al niño a comprender que esta condición no debe impedirle desarrollar una vida feliz y realizar sus actividades. Por eso, la articulación con la nueva Corporación Ostomizados IX Región abre también una posibilidad de continuidad para quienes transitan desde la atención pediátrica hacia la adultez.
Carolina lo resume desde su propia historia. Después de haber vivido el miedo y la incertidumbre que acompañaron su proceso, hoy quiere que otras personas sepan que una ostomía no significa dejar de vivir. “Yo comprendí que la ostomía no vino a mermar mi vida, sino que vino a salvar mi vida”, afirma.
Para el policlínico de ostomizados del HHHA, una cirugía que cambia la forma en que una persona elimina las heces o la orina no tiene por qué cambiar sus ganas de vivir, sus proyectos ni su lugar dentro de la comunidad.
