Verano sin playa

Este verano, miles de jóvenes cambian las playas, el descanso y la diversión por entregar amor gratuito a través de los llamados trabajos de veranos que cada año son liderados por diferentes instituciones del país.

El tema de las motivaciones que llevan al compromiso voluntario es amplio y complejo, pero ¿Qué incentiva a los jóvenes a ser partícipes de estas actividades?

El voluntariado, es un don entroncado del carácter personal humano y se ordena al mutuo perfeccionamiento esencial de quien ejerce y sobre quien se realiza una acción de ayuda, a través de la relación que se establece. Esta consideración permite explicar una cuestión que emerge en quien lleva a cabo una tarea de servicio y entrega: ¿quién mejora más, quién es más beneficiado, el que ayuda o el que recibe esta colaboración?. La experiencia demuestra que tanto los voluntarios como los beneficiados de esta acción son favorecidos, es decir, logran ese mutuo perfeccionamiento que se persigue en la relación. La clave para entenderlo está en percatarse de que el voluntariado es un don que surge de la necesidad personal de dar y agradecer.

Como joven integrante de estas actividades y directora ejecutiva de una fundación quiero felicitar a cada uno de los jóvenes que dejan la comodidad de sus hogares de lado para ayudar al prójimo, somos el presente del país, nuestras acciones pueden contribuir a nuestro Chile, unamos fuerza, olvidemos estructuras culturales, rompamos las fronteras, conozcámonos y seamos participes de este nuevo Chile.

 

María Paz Belmar

Directora ejecutiva

Fundación Comparte Sonrisas