Decenas de niños de sectores vulnerables, en cuatro regiones del país, ya han participado de esta experiencia para aportar sus ideas. Pese al crudo diagnóstico de su entorno, donde campean el microtráfico, la violencia intrafamiliar, la falta de espacios verdes, recreativos y de encuentro, ellos han demostrado un profundo cariño por sus barrios, planteando soluciones realistas de bajo y mediano costo, que apuntan a mejorarlos significativamente.
Más iluminación, lugares de juego, paseo y descanso para los adultos mayores, sus padres y otros niños fueron propuestas que han aparecido reiteradamente en los trabajos. También muestran una alta conciencia ambiental, con un marcado rechazo a los basurales o a situaciones aparentemente menos importantes, como es la proliferación de grafitis en murallas o el tipo y cantidad de equipamiento urbano.
En suma, hasta el momento podemos concluir que los niños y jóvenes buscan su propia seguridad y la de los demás, incluyendo también en sus propuestas a los vecinos con alguna discapacidad. Jamás consideran como algo prioritario la instalación de unidades policiales o la multiplicación de muros y rejas, sino más bien apuntaron a la integración de todos. A contar del desarrollo de este proyecto, y de iniciativas similares enmarcadas en el Programa Quiero mi Barrio, promocionar la participación de niñas, niños y adolescentes y gestionar la incidencia de sus opiniones en el ámbito de las acciones y de la política sectorial, son un compromiso de nuestro ministerio.
No queremos áreas verdes vacías, espacios públicos abandonados, diseños de ciudades que los intimiden o no respondan a sus necesidades. Queremos sentir en estos lugares el murmullo de sus voces, el ruido de sus pasos y sus entusiastas celebraciones, ya que estamos convencidos que el espacio público representa una dimensión de encuentro y de aprendizajes significativos, para que posteriormente ejerzan en propiedad la ciudadanía. Queremos que nuestros niños y niñas sean capaces de disfrutar esta verdadera escuela al aire libre, lugar donde se integran, aprenden y ejercitan los valores democráticos y cívicos.
Nuestra apuesta por la infancia se extiende aún más. Durante el actual Gobierno, los Servicios de Vivienda y Urbanización (Serviu) han entregado terrenos de su propiedad, destinándolos para la construcción de Salas Cunas y Jardines Infantiles, meta presidencial que tiene como objetivo reducir las brechas de atención en educación inicial. Ya se encuentran transferidos 130 terrenos para estos fines, de manera gratuita, otros 20 más en trámites de entrega y una cifra similar culminando su proceso de evaluación, en conjunto con la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Junji, y la Fundación Integra.
Los niños, niñas y adolescentes son el futuro, pero también el presente de Chile. Y debemos escucharlos.
Jaime Romero Álvarez
Subsecretario de Vivienda y Urbanismo
Consejero de la Infancia
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