
General Cristian Mansilla Varas, Jefe Zona Copei Sur.
La muerte de un Carabinero en actos del servicio no es una noticia más en la agenda nacional. Le duele a la Institución, a la familia, al país. Es un dolor compartido por todos quienes valoramos la vida, el servicio público y la dignidad de quienes asumimos libremente la responsabilidad de resguardar a la sociedad rindiendo la vida de ser necesario.
Nos aferramos a la esperanza, al milagro, pero a más de una semana de su cobarde agresión, el Sargento 2º Javier Eduardo Figueroa Manquemilla (QEPD) partió a los brazos del creador. Cuando un Carabinero muere en servicio, la sociedad entera se ve afectada pues deja un vacío enorme. Es un padre que ya no estará con su familia, un servidor público que deja una marca indeleble entre sus pares y que nos recuerda la fragilidad de la vida y la magnitud de nuestra promesa de servicio.
La bandera de Carabineros de Chile y la Nacional se ven flameando a media asta en nuestros cuarteles y servicios públicos por el duelo decretado por nuestro General Director y el Presidente de La República, en señal de honor y respeto por la partida de nuestro mártir.
Nosotros, los Carabineros, entendemos mejor que nadie la responsabilidad y el riesgo cotidiano de vestir este uniforme. Porque quien cayó con esa herida mortal estaba ahí para resguardar el orden, acudió cuando alguien lo necesitó para interponerse entre el peligro, los delincuentes y la gente de bien. El Sargento 2° Figueroa Manquemilla cuidó por 10 años a los vecinos de Puerto Varas. Querido y valorado por esa comunidad que hoy lo llora.
No es fácil, pero nos mantenemos de pie, firmes, con la mirada en alto, con fortaleza y orgullosos del camino que elegimos porque el sentido del servicio trasciende la tragedia. Y así es como honramos su memoria, haciendo valer que su sacrificio no será en vano. Confiamos en el trabajo profesional de la PDI y la Fiscalía para dar con él o los responsables de este deslesnable acto criminal.
Los Carabineros a lo largo de todo el país nos sentimos golpeados, dolidos, pero no perdemos el norte, nuestro propósito es entregar seguridad, cumplir con nuestra ciudadanía y para ello intensificaremos cada despliegue, cada patrullaje, cada procedimiento llevando consigo el legado de Javier y de todos quienes ya no están.
A la familia de nuestro mártir, su esposa e hijo principalmente, quienes enfrentan la pérdida más dura, ninguna palabra será suficiente. Tal como lo señaló nuestro General Director, no los dejaremos solos. Porque no solo fue por 15 años un notable Carabinero, fue un niño que creció y estudió en Purranque y que cumplió el sueño de ser Carabinero, se casó con Marisol quien también es Carabinera y se convirtieron en padres de un hermoso niño… Fue un chileno que disfrutaba del fútbol y de nuestras tradiciones. No solo era un Carabinero; fue una persona que eligió servir, que asumió un riesgo real por el bienestar de otros.
Adiós querido camarada. Que en paz descanses, Sargento 2º Javier Eduardo Figueroa Manquemilla. Siempre viven los que por la Patria mueren.