¿CARABINEROS, GENDARMERÍA O UN CLUB DEPORTIVO? EL INCIERTO FUTURO DEL PABELLÓN DE LA ARAUCANÍA

Exterior del Pabellón de La Araucanía en Temuco con su estructura de madera afectada por el paso del tiempo
⚡ Puntos Clave de la Noticia:
  • El Pabellón de La Araucanía lleva más de dos años cerrado y requiere una inversión cercana a los $2 mil millones para reparar su estructura.
  • Bienes Nacionales evalúa tres opciones para su administración: licitación a privados, destino a Carabineros o Gendarmería, o concesión a un club deportivo.
  • La licitación pública es la alternativa prioritaria para recuperar su uso cultural y turístico, exigiendo que el nuevo operador asuma los costos de reparación y arriendo.

El emblemático recinto de Temuco continúa sin una administración definitiva y su deterioro obliga a buscar una solución que permita financiar millonarias reparaciones. Bienes Nacionales evalúa tres caminos, aunque la licitación a privados aparece como la principal alternativa.

El Pabellón de La Araucanía, una de las obras arquitectónicas más emblemáticas de Temuco, sigue esperando una solución para volver a funcionar. Después de más de dos años cerrado y tras su devolución por parte de la Municipalidad de Temuco, el Gobierno analiza tres alternativas para definir quién asumirá su administración y, especialmente, quién financiará su recuperación.

El problema no es menor: las reparaciones del recinto, que representó a Chile en la Expo Milán 2015, se estiman actualmente en alrededor de $2 mil millones, según los antecedentes entregados por la Seremi de Bienes Nacionales. A esa cifra se sumarían los costos de funcionamiento y, dependiendo de la modalidad de entrega, el pago de un arriendo.

Mientras se busca una salida, el paso del tiempo y la exposición a la lluvia continúan afectando la estructura de madera instalada a los pies del cerro Ñielol.

El seremi de Bienes Nacionales, Juan Guillermo Rojas, confirmó que se estudian tres posibilidades: realizar una licitación pública para entregar su administración a un privado, destinar el inmueble a Carabineros o Gendarmería, o concesionarlo al Club Deportivo Centenario de Temuco.

Esta última opción podría contemplar la habilitación de una cancha de fútbol en el terreno, mientras que las instituciones policiales y penitenciarias podrían utilizar dependencias como oficinas.

Sin embargo, la autoridad ha planteado que cualquier proyecto deberá respetar el carácter cultural de la estructura y ser evaluado técnicamente antes de adoptar una decisión.

El millonario costo que complica su recuperación

La alternativa que aparece como prioritaria es una licitación pública que permita recuperar el uso cultural y turístico del Pabellón, mediante actividades como eventos o servicios de cafetería.

El obstáculo está en las condiciones económicas que debería asumir el futuro administrador.

Según lo informado por Bienes Nacionales, quien se adjudique la licitación tendría que financiar las reparaciones estimadas en $2 mil millones y pagar un arriendo cuyo monto todavía no ha sido definido.

Para avanzar, la cartera contempla contratar un tasador que permita determinar el valor correspondiente al uso del inmueble.

La exigencia de recursos busca evitar que se repita lo ocurrido con la Municipalidad de Temuco, que devolvió el recinto al Ministerio después de concluir que no contaba con el presupuesto necesario para recuperarlo.

El municipio había proyectado utilizar el espacio como museo de innovación, pero finalmente desistió de esa iniciativa debido a los elevados costos de reparación.

Un símbolo regional que sigue cerrado

El Pabellón, conocido originalmente como El amor de Chile, fue construido para representar al país en la Exposición Universal de Milán de 2015, donde obtuvo reconocimiento internacional por su diseño arquitectónico.

Posteriormente fue trasladado a Temuco, con la expectativa de convertirse en un espacio permanente para actividades culturales, turísticas y de promoción de productos regionales.

Sin embargo, cerró sus puertas en marzo de 2024 y desde entonces no ha logrado consolidar una nueva etapa de funcionamiento.

La situación preocupa no solo por la inversión que requiere recuperar la infraestructura, sino también porque cada mes sin una solución implica gastos de mantención, seguridad y servicios básicos, mientras continúa el deterioro del inmueble.

Aunque Bienes Nacionales ha descartado anteriormente desarmar la estructura, todavía no existe una fecha confirmada para su reapertura.

Por ahora, el futuro del Pabellón de La Araucanía permanece entre tres alternativas y una dificultad compartida: encontrar una institución o empresa dispuesta a asumir los costos necesarios para recuperar un recinto que lleva más de dos años sin recibir al público.