Por Marcela Castro Armijo, Secretaria Regional Ministerial de Educación, Región de La Araucanía.
En La Araucanía sabemos que educar no siempre ocurre en grandes establecimientos, con alta matrícula o en contextos urbanos. Muchas veces, la educación nace y crece en salas multigrado, donde las paredes se vuelven innecesarias y el territorio es el aula. Allí, la naturaleza es un recurso pedagógico de excelencia y el aprendizaje se entrelaza con el entorno, resguardando —con dignidad y cercanía— el derecho de cada niña y niño a aprender. No es casualidad: nuestra región es la tercera del país con mayor número de escuelas unidocentes, con 141 establecimientos en funcionamiento al año 2025, lo que representa más del 15% del total nacional.
Esta realidad tiene un impacto profundo en nuestra educación regional. Las escuelas unidocentes permiten que niñas y niños permanezcan en sus comunidades, evitando la deserción y fortaleciendo el arraigo territorial. En ellas, la metodología multigrado fomenta la autonomía, el aprendizaje colaborativo y una formación integral, vinculada a la cultura y al entorno local. Son espacios donde la educación se vuelve cercana, humana y profundamente significativa. Acá la escuela se transforma en centro neurálgico de reunión de la comunidad, el tejido social se construye en base a la escuela y eso es un activo que tienen las escuelas unidocentes.
Durante esta administración, el Ministerio de Educación ha avanzado con decisión en visibilizar y fortalecer esta modalidad. Iniciativas como la campaña “Me gusta mi Escuela” y la serie “Unidocentes – Profes del fin del mundo” han puesto en el centro el trabajo de estas y estos docentes, reconociendo su rol pedagógico, directivo y comunitario. A ello se suma el fortalecimiento de la educación pública —hoy más del 66% de las escuelas unidocentes del país— y el avance de los Servicios Locales de Educación, que han ampliado su presencia para asegurar mejores condiciones de apoyo y acompañamiento.
En La Araucanía seguiremos trabajando para que ninguna trayectoria educativa quede atrás. Porque incluso cuando hay un solo estudiante, allí debe estar la escuela. Esa convicción es la que guía nuestro compromiso con una educación más justa, equitativa y con sentido de territorio.
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