CUIDAR TAMBIÉN ES UN DERECHO: EL DESAFÍO DE VISIBILIZAR Y COMPARTIR LA LABOR DE LOS CUIDADOS EN LA ARAUCANÍA

Mujer cuidadora en La Araucanía reflexionando sobre la importancia de la corresponsabilidad y el derecho a cuidar.
⚡ Puntos Clave de la Noticia:
  • Las mujeres en Chile dedican casi el doble de tiempo diario al trabajo de cuidados no remunerado en comparación con los hombres.
  • La Ley 21.805 marca un precedente al reconocer formalmente el derecho a cuidar, a recibir cuidados y al autocuidado.
  • Se requiere mayor articulación entre el Estado, municipios y sociedad para apoyar a las cuidadoras, especialmente en zonas rurales.

Cada mañana, en alguna comuna de La Araucanía, una mujer comienza su jornada mucho antes de salir a trabajar. Prepara el desayuno, acompaña a sus hijos al colegio, cuida a una persona mayor o atiende a un familiar que necesita apoyo. Muchas veces realiza estas tareas sin remuneración, sin descanso suficiente y postergando sus propias necesidades. Es una realidad que conocemos en Temuco, Angol, Villarrica y también en las localidades rurales de Cautín y Malleco. Detrás de cada historia hay esfuerzo, cariño y responsabilidad, pero también una pregunta que debemos hacernos como sociedad: ¿quién cuida a quienes cuidan?

Las cifras nos muestran que este desafío no puede seguir esperando. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2023, las mujeres destinan diariamente, en promedio, 4 horas y 57 minutos al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras los hombres dedican 2 horas y 52 minutos. Esta diferencia tiene consecuencias concretas: menos tiempo para estudiar, trabajar, emprender o simplemente descansar. Por eso, la Ley 21.805, que reconoce el derecho a cuidar, a recibir cuidados y al autocuidado, representa un avance importante. Pero las leyes deben traducirse en oportunidades reales. Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género tenemos la responsabilidad de promover que estas tareas sean compartidas entre mujeres, hombres, familias, comunidades, instituciones y el Estado.

En nuestra región, este compromiso debe considerar especialmente a las mujeres rurales, cuidadoras y jefas de hogar, que muchas veces enfrentan mayores dificultades de transporte, conectividad y acceso a servicios. Necesitamos fortalecer la coordinación entre instituciones, municipios y organizaciones sociales, acercar información clara y apoyar iniciativas que permitan compatibilizar el empleo con la vida familiar. Programas como el 4 a 7

son parte de este esfuerzo, porque contribuyen a generar condiciones para que más mujeres puedan trabajar y desarrollar sus proyectos. También es fundamental escuchar a las propias cuidadoras: nadie conoce mejor sus necesidades que quienes viven diariamente esta responsabilidad.

Como seremi de la Mujer y la Equidad de Género de La Araucanía, estoy convencida de que una región más justa se construye reconociendo el valor del cuidado y compartiendo sus responsabilidades. Cuidar no debe significar renunciar a los sueños personales. Nuestro llamado es sencillo: que en cada hogar, comuna e institución asumamos este compromiso. Porque cuando apoyamos a quienes cuidan, fortalecemos a nuestras familias y construimos una Araucanía con más oportunidades, dignidad y bienestar para todas y todos.

Carolina Lagos Jofré

Seremi de la Mujer y la Equidad de Género

Región de La Araucanía