La directora ejecutiva de la fundación, Erica Ponce, advierte por el alza de depresión, ideación suicida y consumo de drogas en mayores de 15 años y llama a cerrar la brecha en prevención. Datos públicos del Servicio de Salud Araucanía Sur refuerzan su llamado: las urgencias por salud mental se concentran en el grupo adolescente, especialmente en mujeres.
La Fundación Niño y Patria, con más de seis décadas de trabajo en protección de la infancia y la adolescencia, alertó sobre el aumento sostenido de los problemas de salud mental en adolescentes de La Araucanía y llamó al Estado y a la sociedad civil a cerrar la brecha en prevención. “Estamos llegando tarde”, advirtió su directora ejecutiva, Erica Ponce, a partir de la experiencia de la fundación acompañando a adolescentes.
“Como sociedad, cada vez vemos más adolescentes con problemas de salud mental, sobre todo después de los 15 años: depresión, ideación suicida y consumo problemático de drogas, situaciones que hacen que el abordaje sea muy complejo”, detalló Ponce, en referencia a la realidad que enfrenta la adolescencia en el país y la región.
La advertencia se apoya en datos públicos del propio sistema de salud regional. De acuerdo con el Monitoreo de Salud Mental del Servicio de Salud Araucanía Sur (Semana Epidemiológica 27, del 5 al 11 de julio de 2026), las consultas de urgencia por salud mental se concentran en el tramo de 15 a 19 años y son mayoritariamente de mujeres (62%). Para la fundación, esas cifras reflejan un fenómeno regional que exige actuar de manera preventiva, antes de que las y los adolescentes lleguen a las urgencias.
Para la fundación, el punto crítico está en la prevención. “Un porcentaje importante de adolescentes está entrando a urgencias y ahí se nota una falencia de la política pública para trabajar la salud mental con la población preadolescente. El trabajo está muy focalizado en la primera infancia, en niños menores de 6 años, pero a medida que se acerca la adolescencia esos programas van desapareciendo”, explicó Ponce.
La directora sostuvo que ahí se abre “un tremendo desafío para la sociedad civil y el Estado de trabajar en acciones preventivas; esa es la gran brecha” y valoró el trabajo territorial como la vía para cerrarla: “Es clave trabajar en los territorios, desde las escuelas y las comunidades, como lo hacemos con SENDA en prevención de consumo o con los hospitales en la atención primaria. Creemos que los gobiernos regionales y locales tienen mucho que decir al respecto”.
Estas advertencias se dan mientras Niño y Patria intensifica sus gestiones con autoridades de La Araucanía. Esta semana, la fundación se reunió con el gabinete de la Seremi de Seguridad y Prevención del Delito y sostuvo la primera coordinación con el nuevo director regional del Servicio de Protección Especializada, Jaime Millar, con quienes acordó avanzar en nuevas estrategias de prevención, en mejoras de seguridad para la residencia de protección que administran en Villarrica y en un protocolo de uso de celulares y redes sociales para las adolescentes bajo cuidado.
Sobre el rol de las familias, Ponce apuntó a la evidencia: “El vínculo y la comunicación son claves. No podemos pararnos solo desde la instrucción o el reproche a nuestros hijos e hijas y tampoco hay que tener miedo de pedir ayuda: a nadie le enseñaron a ser padre o madre. En lo cotidiano hay que estar disponibles y atentos a los cambios, cuando se encierran más o cambia su ánimo, el sueño o sus vínculos”.
Sobre Niño y Patria
La Fundación Niño y Patria es un organismo colaborador del Estado, a través del Servicio de Protección Especializada a la Infancia y Adolescencia, y cuenta con 63 años de trayectoria en a la protección de niños, niñas y adolescentes. En La Araucanía administra la residencia Petronila Pincheira de Villarrica, que acoge a adolescentes quienes ha sido derivadas por una orden del Tribunal de Familia debido a graves vulneraciones.