Esta iniciativa nace frente a una dura realidad, pues hay recién nacidos que por diversos motivos no cuentan con compañía durante su hospitalización, y están solos. Se visibilizó esta necesidad en nuestro hospital, y se generó un Protocolo de acompañamiento en situaciones especiales para recién nacidos hospitalizados en la UPC neonatal. Es una respuesta concreta para otorgar esa compañía que se requiere en las etapas iniciales de la vida.
En Chile la Ley de Derechos y Deberes para las personas que reciben atención de salud (Ley N°20.584), establece el acompañamiento como un derecho. La Ley Mila (Ley N°21372) garantiza el acompañamiento de niños y niñas en momentos críticos de su atención médica, reconociendo el impacto del apego temprano.
Para el diseño del protocolo se formó un equipo liderado por la UPC Neonatal y el Departamento de Humanización del HHHA, se realizó una revisión de experiencias en nuestro país y en el extranjero, con un enfoque interdisciplinario y considerando nuestra propia realidad se concretó esta iniciativa. El objetivo de este protocolo es brindar acompañamiento a recién nacidos hospitalizados sin acompañamiento familiar o con acompañamiento familiar limitado, mediante voluntariado capacitado, con el fin de promover su bienestar integral y favorecer un neurodesarrollo saludable.
Respecto del acompañamiento existe evidencia que es importante para los recién nacidos, y se reconocen múltiples beneficios como la disminución del stress, estimulación sensorial, favorece el apego y bienestar emocional, estimula el neurodesarrollo, entre otros. Los niños sin acompañamiento familiar pueden tener un impacto negativo en su desarrollo socioemocional y cerebral a largo plazo.
Ser voluntario nace de corazones nobles y generosos que sienten este llamado frente a una necesidad, y entregar tiempo y refugio con amor son los mejores regalos que se pueden ofrecer frente a estas circunstancias. Para ser voluntario hemos planificado un proceso de selección que busca encontrar a las personas aptas para un compromiso de esta envergadura y con un nivel de responsabilidad y compromiso que permita un modelo de acompañamiento con presencia y continuidad que otorgue un real beneficio al recién nacido. El voluntario debe tener un perfil, cumplir con los requisitos solicitados, y realizar un proceso de postulación, selección, capacitación y práctica supervisada. Ya finalizaron las postulaciones en este primer llamado a integrar el voluntariado y estamos muy agradecidos por el interés demostrado por la comunidad, en muy poco tiempo se completaron los cupos esperados.
El voluntario podrá sostener y contener al bebe, hablarle, leer o cantar con voz suave, abrazar, es posible el contacto a través del método canguro cuando esté indicado y la condición clínica del bebé lo permita. Podrá alimentar, cambiar de pañal, controlar sus signos y todas las acciones estarán supervisadas por el equipo de salud.
El protocolo considera ofrecer el acompañamiento a bebes que están sin acompañamiento familiar, como por ejemplo, en un proceso de adopción de acuerdo a la normativa vigente. También es para familias con posibilidad limitada de asistir al hospital a ver a su bebé o que por diversos motivos no pueden asistir con la frecuencia que desearían, y podrá realizarse este acompañamiento si ellos manifiestan su deseo y otorgan su consentimiento, pues siempre se respeta el deseo y preferencia de lo padres.
El recién nacido no recordará su nombre, pero quedará en su corazón la huella de la calidez de esa mirada, de esa voz, y el recuerdo de esos brazos que lo cobijaron.
Esta iniciativa nace en el corazón de un Hospital Público, en la UPC neonatal que tiene una larga historia de sensibilidad ante estas temáticas, y resultado de la voluntad de muchas personas, que se agradece.
Tenemos un compromiso con la humanización de la salud, sin embargo, sabemos que el éxito del desarrollo de las políticas de humanización estará determinado por la participación de todos los actores involucrados, el hospital, las redes asistenciales, centros formadores, la comunidad, etc. Este protocolo es un paso muy importante, que demuestra nuestra capacidad de conmovernos ante una necesidad real y responder no solo de manera organizacional, sino hacerlo como sociedad. Sólo siendo cada uno el cambio que queremos ver, cambiará la sociedad.