Influenza aviar en La Araucanía: experta de UST Temuco advierte riesgo moderado de nuevos casos y llama a reforzar medidas en traspatios y zonas con humedales

Influenza aviar en La AraucaníaLuego de la alerta preventiva por influenza aviar en la Región de La Araucanía, crece la preocupación por la posible aparición de nuevos casos en otras comunas, especialmente en sectores rurales donde existe crianza de aves de traspatio.

La docente asociada de la Facultad de Recursos Naturales, Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás Temuco, Nancy Ruiz Díaz, especialista en producción, patología e inmunología aviar, advierte que el escenario requiere vigilancia activa, pero sin generar alarma innecesaria.

Según explicó, la posibilidad de que el virus aparezca en comunas como Temuco o en la provincia de Cautín es real, aunque no se puede afirmar que sea inminente.

“El SAG confirmó el primer caso regional de IAAP (influenza aviar de alta patogenicidad H5N1) en aves domésticas en Renaico, y sabemos que las aves migratorias son el principal reservorio del virus. Además, en las últimas semanas se han registrado eventos en otras regiones del país, lo que demuestra que el virus está circulando”, señaló.

Desde el punto de vista epidemiológico, la aparición de nuevos focos depende principalmente del contacto entre aves domésticas y silvestres, del movimiento de personas o implementos contaminados y del nivel de bioseguridad en los traspatios.

“El riesgo hoy es moderado, pero debe tomarse en serio, sobre todo en zonas con humedales, ríos o sistemas de crianza abiertos. Lo correcto no es alarmar, sino vigilar intensamente y reducir los contactos de riesgo”, indicó.

Respecto a la preocupación de la comunidad por el consumo de pollo, huevos u otros productos avícolas, la especialista aclaró que el riesgo para la población general es muy bajo si los alimentos se manipulan correctamente.

“La evidencia internacional indica que no hay transmisión a humanos por consumir carne o huevos bien cocidos. El riesgo real está en manipular aves enfermas o muertas, o consumir productos crudos o mal cocinados”, explicó.

En ese sentido, recomendó no faenar animales sospechosos en casa, evitar consumir aves enfermas y mantener medidas básicas de inocuidad alimentaria, como lavado de manos, separación de alimentos crudos y cocidos y cocción completa.

La docente enfatizó que los pequeños productores y las personas que mantienen gallinas en sus hogares cumplen un rol fundamental en la prevención.

“La medida más importante es evitar el contacto entre aves domésticas y aves silvestres. Las aves deben mantenerse en gallineros protegidos, con agua y alimento resguardados, para impedir que compartan espacios con fauna silvestre”, señaló.

Entre las recomendaciones principales se encuentran mantener las aves bajo malla o encerradas, usar agua potable o protegida, guardar el alimento en recipientes cerrados, evitar compartir jaulas o utensilios entre vecinos, limpiar calzado y manos antes y después de entrar al gallinero, no mezclar aves nuevas sin observación previa y separar patos y gansos de gallinas y pollos. Agregó que, ante muerte repentina o signos respiratorios o neurológicos, no se deben manipular las aves y se debe informar de inmediato a la autoridad sanitaria.

Uno de los factores que más dificulta el control del virus en el sur del país es la presencia de aves migratorias y la gran cantidad de ambientes acuáticos.

“Las aves silvestres cumplen un rol central en la propagación. En el sur hay humedales, ríos, lagunas y alta biodiversidad, por lo que no es posible controlar la fauna libre. La estrategia sanitaria no es eliminar aves silvestres, sino evitar que tengan contacto con aves domésticas”, explicó.

Por ello, la vigilancia debe enfocarse en detección precoz y en reforzar la bioseguridad en traspatios y sistemas de crianza abiertos.

Desde el área de la inmunología aviar, la especialista señaló que el sector productivo está mejor preparado que los sistemas domésticos, aunque el riesgo nunca es cero.

“La industria trabaja con planteles cerrados, protocolos estrictos y trazabilidad, lo que ha permitido que Chile mantenga la condición de país libre de influenza aviar altamente patógena en aves comerciales. Sin embargo, este virus tiene alta capacidad de adaptación, por lo que el control depende de la bioseguridad, la vigilancia y la notificación temprana”, afirmó.

La Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás, sede Temuco, ha desarrollado durante los últimos tres años un trabajo conjunto con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en campañas de prevención dirigidas a médicos veterinarios, técnicos y productores de la Región de La Araucanía. Estas actividades han incluido charlas y jornadas de capacitación, con activa participación de estudiantes, lo que aporta de manera significativa a su formación profesional. Actualmente, existe un convenio de colaboración vigente con el SAG y, durante este año, el trabajo se realizará en conjunto con INDAP y la Municipalidad de Padre Las Casas, apoyando a pequeños productores avícolas en el fortalecimiento de medidas de bioseguridad, el mejoramiento del equipamiento básico de gallineros, la optimización de la nutrición de las aves y la implementación de cuadernos de campo para el registro productivo y sanitario. Desde la escuela señalan que avanzar en la mejora de la infraestructura y en los sistemas de crianza es fundamental para prevenir y enfrentar enfermedades aviares, entre ellas la influenza aviar.

SEÑALES DE ALERTA Y DÓNDE DENUNCIAR

La comunidad debe estar atenta a signos compatibles con influenza aviar, como descoordinación, plumaje erizado, coloración azulada de cresta o patas, postración o muerte repentina de aves.

“Lo más importante es no tocar, no mover y no enterrar animales sospechosos. La denuncia debe hacerse al SAG, que es la autoridad competente en salud animal”, indicó.

El Servicio Agrícola y Ganadero habilitó los siguientes canales de contacto:

Teléfono: 22 345 1100; Correo: [email protected];  WhatsApp emergencia: +56 9 3866 3611 (fines de semana).

Además, si una persona tuvo contacto con aves enfermas o muertas y luego presenta fiebre, tos o dificultad respiratoria, debe acudir a un centro de salud e informar la exposición.

“La vigilancia temprana y la responsabilidad de la comunidad son claves para evitar que un brote se transforme en un problema mayor”, concluyó.