La bicicleta le ganó a la micro en Temuco: la primera medición ciudadana de transporte lo confirmó con cronómetro en mano

En hora punta, los ciclistas llegaron al destino en la mitad del tiempo que el microbús en los tramos cortos, y a solo dos minutos del auto en un recorrido de 11 kilómetros. La medición fue organizada por agrupaciones ciudadanas y es la primera de este tipo realizada en la ciudad.

El jueves 30 de abril, a las 7:30 de la mañana, un grupo de ciclistas y activistas salió desde tres distintos puntos de Temuco con un destino común: el campus San Francisco de la Universidad Católica de Temuco, en calle Montt 55. Junto a ellos, en los mismos horarios y desde los mismos puntos, partieron también usuarios en microbús y en auto particular. La idea era simple pero hasta ahora nadie la había hecho aquí: medir en tiempo real quién llegaba primero. Los resultados hablan solos.

Desde Villa Italia, a 4,5 kilómetros de distancia, la bicicleta llegó en 17 minutos. El microbús tardó 30. Desde Villa Tupahue, en un trayecto de 3,8 kilómetros, la bici llegó en 11 minutos y medio; la micro necesitó 23. En los dos tramos más cortos, pedalear fue literalmente el doble de rápido que tomar la micro, en las mismas calles, con el mismo tráfico de hora punta. La medición fue organizada por las agrupaciones Ciclistas Sin Miedo y Acción Ecologista Ekuwün, que la llaman MEMT: Medición de Eficacia de Modos de Transporte.

El tercer tramo fue el más largo y el más interesante: 11 kilómetros desde Villa Los Volcanes. Ahí el competidor fue un auto particular, y la diferencia fue de solo dos minutos a favor del vehículo motorizado —24 minutos en auto versus 26 en bicicleta. A once kilómetros de distancia, en hora punta, el auto casi no le sacó ventaja a la rueda. Y eso sin contar el tiempo que toma estacionar, el costo de la bencina o el impacto en la salud de quien pedalea todos los días.

Lo que los datos dicen sobre la ciudad

Temuco no es la primera ciudad donde se hace este tipo de medición —la MEMT se ha replicado en otras ciudades del país—, pero sí es la primera vez que se realiza acá, y los resultados confirman una tendencia que en otras comunas ya ha servido para sustentar políticas públicas de movilidad. Las organizaciones que la impulsaron hacen un llamado directo a las autoridades locales y regionales: los números están sobre la mesa, y señalan que invertir en infraestructura ciclista no es solo una apuesta medioambiental, sino una decisión práctica para una ciudad que necesita moverse mejor.

Temuco es una ciudad que creció hacia sus bordes y hoy muchas personas recorren cada mañana entre tres y cinco kilómetros para llegar al trabajo, al liceo o a la universidad. En esas distancias, según lo que acaba de medir la propia ciudadanía, la bicicleta no solo compite con el transporte público: lo supera. La pregunta que deja abierta esta medición no es técnica sino política: cuándo la ciudad va a tomar en serio esa realidad y construir las condiciones para que más gente pueda pedalear sin miedo.

Para quienes hacen esos trayectos a diario —desde Las Quilas, desde Rahue, desde cualquier villa que queda a tres o cuatro kilómetros del centro—, la pregunta ya no es si la bicicleta es rápida. La pregunta es si la ciudad está dispuesta a hacerla segura.