
Un sorprendente descubrimiento en Renaico revela que los adorados capibaras que hoy conquistan a los niños tuvieron enormes antepasados que habitaron Chile hace más de 4,5 millones de años.
Lo que hoy es una moda —peluches, juguetes y todo tipo de artículos de capibaras— esconde una historia que impacta y sorprende. Porque sí: Chile, y específicamente La Araucanía, fue hogar de los antepasados de estos animales mucho antes de lo que cualquiera imaginaba.
El increíble hallazgo se registró en la comuna de Renaico, donde investigadores encontraron restos fósiles que datan de hace unos 4,5 millones de años. Se trata del registro más antiguo de un animal terrestre encontrado en esa zona del país, lo que convierte este descubrimiento en un hito científico.
Según explicó Martín Chavez, director científico del CIAHN Atacama, los restos fueron encontrados en un sector poco explorado desde el punto de vista paleontológico, lo que hace aún más relevante el descubrimiento.
Los fósiles —hallados durante trabajos para la construcción de un parque eólico— incluyen dientes, un molar, incisivos y fragmentos del fémur y la pelvis. Tras años de estudio, los expertos determinaron que pertenecen a un género similar al Phugatherium, un tipo de capibara gigante que vivió en Sudamérica durante el Plioceno.
Pero hay un dato que impacta aún más: estos animales eran enormes. Incluso un ejemplar juvenil podía ser más grande que un capibara adulto actual, lo que confirma que se trataba de roedores de gran tamaño que dominaron el territorio.
El descubrimiento también rompe esquemas, ya que hasta ahora estos animales solo habían sido registrados al este de la Cordillera de Los Andes, en países como Argentina y Bolivia. Con este hallazgo, Chile entra por primera vez en el mapa de su historia evolutiva.
Además, los estudios revelan que el paisaje de la zona era completamente distinto, con grandes cuerpos de agua y una biodiversidad muy diferente a la actual. Junto a los capibaras, también se encontraron restos de otras especies extintas, desaparecidas debido a cambios climáticos y la pérdida de sus hábitats.
La investigación, liderada por la paleontóloga Karina Buldrini del Museo Nacional de Historia Natural y publicada en la revista Journal of South American Earth Sciences, abre una nueva ventana al pasado.
Una historia que, sin duda, hará que muchos niños —y adultos— miren a los capibaras con otros ojos: no solo como los animales más tiernos del momento, sino como verdaderos gigantes de la prehistoria que alguna vez caminaron por suelo chileno.