
Por Dra. Michelle Mieres Brevis, docente Departamento de Economía de la Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco
Los últimos datos de IPC e Imacec nos muestran una economía en una situación incómoda. Por un lado, el IPC de abril registró un alza mensual de 1,3% (bastante superior al 0,2% observado en abril de 2025) que volvió a presionar los bolsillos de las familias chilenas, como era de esperar, explicada en gran parte por transporte y combustibles. Por otro, el Imacec de marzo evidenció una actividad débil (0,3%), especialmente en sectores productivos como minería e industria, aunque comercio y servicios mostraron algo más de dinamismo.
En conjunto, los indicadores muestran que los precios suben y que la actividad no termina de consolidarse. En ese contexto, el MEPCO vuelve al centro de la discusión. La presión del Congreso para restablecer criterios anteriores del mecanismo refleja una preocupación legítima, se necesita evitar que los shocks externos del petróleo se traspasen con tanta rapidez al precio que pagan las familias.
Es probable que el próximo IPC todavía venga presionado. La intervención reciente del MEPCO puede moderar parte del impacto, pero difícilmente borrará de inmediato el efecto acumulado de los combustibles, porque el índice recoge precios promedio del mes y porque los mayores costos de transporte también pueden filtrarse hacia otros bienes y servicios.
Por eso, más que mirar un solo dato, conviene observar la tendencia, una inflación que vuelve a incomodar y una actividad que aún necesita señales claras de recuperación. Ese equilibrio será uno de los principales desafíos económicos de los próximos meses.