Universidad Autónoma de Chile y Corporación de Niños con Cáncer de La Araucanía acuerdan trabajo colaborativo desde la formación pública

El convenio, firmado en el marco del cierre de la metodología de Aprendizaje + Servicio de la carrera de Administración Pública, permitirá vincular la formación universitaria con el trabajo que realiza la organización regional en apoyo a niños y adolescentes con cáncer, junto a sus familias.

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En una jornada que reunió formación universitaria, servicio público y trabajo territorial, la Universidad Autónoma de Chile, a través de la carrera de Administración Pública, firmó un convenio de colaboración con la Corporación de Niños con Cáncer (CONILE) de La Araucanía, como parte del cierre del proceso formativo desarrollado bajo la metodología de Aprendizaje + Servicio.

La actividad consideró la entrega formal de los productos elaborados por estudiantes de la carrera, quienes durante el semestre trabajaron en propuestas diseñadas a partir de necesidades reales levantadas junto a la organización, dedicada al acompañamiento de niños y adolescentes con cáncer, así como de sus familias, durante procesos que demandan no sólo atención médica, sino también redes, orientación y contención.

Al respecto, el vicerrector de sede, Emilio Guerra, destacó que este tipo de experiencias expresa una manera de entender la formación universitaria desde la relación directa con el entorno. “La Universidad entiende la vinculación con el medio como parte esencial de su quehacer formativo, especialmente cuando permite que los estudiantes pongan sus aprendizajes al servicio de necesidades concretas. En iniciativas como esta, la formación académica se conecta con la comunidad y abre espacios para contribuir, desde cada disciplina, al desarrollo del territorio”, dijo.

Aula y territorio

El proceso permitió que los estudiantes vincularan herramientas propias de la Administración Pública con desafíos concretos del entorno, acercando la formación académica a una experiencia práctica, situada y con impacto social. En ese cruce entre conocimiento, gestión y realidad regional, la metodología de Aprendizaje + Servicio se transformó en una vía para comprender que las políticas, los diagnósticos y las propuestas adquieren sentido cuando responden a personas, familias e instituciones que enfrentan necesidades urgentes.

Los proyectos presentados fueron resultado de un trabajo conjunto con CONILE, institución que desde la sociedad civil ha sostenido una labor relevante en la región, acompañando a familias que enfrentan diagnósticos y tratamientos oncológicos infantiles, en escenarios donde la información, la organización y el apoyo oportuno pueden marcar una diferencia significativa.

La directora de la Corporación de Niños con Cáncer de La Araucanía, Margarita Troncoso, valoró el vínculo con la casa de estudios y el aporte de los estudiantes al trabajo que desarrolla la institución. “Para nuestra organización, esta colaboración es muy valiosa, porque permite mirar nuestras necesidades desde nuevas perspectivas y sumar apoyo desde el mundo universitario. Cuando la academia se acerca de manera concreta a la comunidad, se generan aportes reales; en nuestro caso, también ayuda a visibilizar el acompañamiento que requieren los niños, niñas y adolescentes con cáncer, junto a sus familias”, expresó.

Aprender sirviendo

La iniciativa se enmarca en una formación que busca ampliar la experiencia universitaria más allá de los contenidos disciplinares, integrando el análisis de problemas sociales, la gestión de soluciones y el trabajo con organizaciones que cumplen un rol clave en contextos de alta sensibilidad humana.

En esa línea, el director de la carrera de Administración Pública, Marco Luna, subrayó que estas experiencias permiten a los estudiantes comprender, desde la práctica, el sentido del servicio público y la responsabilidad que implica intervenir en realidades concretas del territorio.

“Desde la carrera buscamos que nuestros estudiantes se formen en contacto con las necesidades reales de la comunidad. Este tipo de experiencias fortalece competencias fundamentales para su desarrollo profesional, como la ética pública, la responsabilidad social, la capacidad de gestión y una comprensión integral de los problemas que enfrentan las organizaciones y las personas en el territorio”, indicó Luna.

Desde la experiencia estudiantil, el proceso también fue valorado como una oportunidad de aprendizaje aplicado, al permitir que los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria fueran puestos al servicio de una institución con alto impacto social. “Participar en este proceso fue muy significativo, porque nos permitió aplicar lo aprendido en un contexto real y aportar directamente a una organización que realiza una labor muy importante para muchas familias de la región”, manifestó Ariela Cartes, estudiante de Administración Pública.

Más que el cierre de una asignatura, la jornada dejó instalado un vínculo entre estudiantes, docentes y una organización que conoce de cerca las necesidades de las familias que acompañan a niños y adolescentes con cáncer. Desde esa experiencia, la formación universitaria encontró un espacio concreto para mirar el territorio, escuchar sus demandas y aportar desde aquello que se aprende en el aula, pero que cobra verdadero sentido cuando se pone al servicio de otros.