Yosuke Kuramochi: el legado del poeta temuquense que hoy abre puertas a nuevas voces del sur

Yosuke Collage 2La Colección de Poesía impulsada por Ediciones Universidad Católica de Temuco rinde homenaje a quien fuera académico y director de la institución. A casi 30 años de su muerte, su figura revive a través de un concurso que busca descentralizar la literatura hacia el sur de Chile.

Por muchos años, Temuco fue considerada la capital nacional de la poesía. Quizás hoy ese título no sea tan visible, pero la disciplina sigue habitando este territorio a través de una diversidad de voces. Durante el siglo XX, Yosuke Kuramochi Obreque (1937-1997) desarrolló una poética que, sin salir del sur, supo alcanzar lo universal.

“La poesía de Kuramochi puede leerse como una escritura de la relación: entre el yo y el territorio, entre la memoria y el presente, entre la vida y la muerte”, precisa Charlotte von T., poeta local y encargada de abrir el conversatorio dedicado a su memoria en el centro cultural Casa Varas, organizado por Ediciones Universidad Católica de Temuco (UCT).

Ante una audiencia que completó la sala, Charlotte, junto a Raúl Caamaño, académico de la UCT y amigo cercano de “Yoki”, como llamaba amablemente al escritor, revelaron detalles de una figura que es dueña de una «inquieta mezcla» entre la herencia japonesa y el paisaje austral. El legado de Kuramochi trasciende hoy el papel y se convierte en una oportunidad para nuevos autores, a través de la convocatoria que lleva su nombre y que recibe manuscritos hasta el 5 de junio.

Entre el haiku y la lluvia

Hijo de madre chilena y padre japonés, Kuramochi debe comprenderse desde una «doble pertenencia», asegura Charlotte. Por un lado, la inscripción en un paisaje de lluvia, araucarias y nostalgia; por otro, una sensibilidad volcada hacia la condensación y la delicadeza de la tradición lírica nipona.

Raúl Caamaño recuerda que conoció a “Yoki” en los años 70, en una antigua casona que ocupaba la sede regional de la universidad. Para él, Kuramochi era un “vividor hasta los tuétanos de cada una de las ideas y de las artes que cultivaba con pasión y amargura”. Esta intensidad no se limitaba a la academia; cada año se esmeraba por reunirse con los creadores jóvenes, a quienes instaba a persistir en su escritura.

Reflejo de ello fue el taller literario Zeugma, donde, guiados por Kuramochi, alumnos de Pedagogía en Castellano extendieron la literatura a localidades vecinas. Caamaño rememora incluso una suerte de «guerrilla cultural» itinerante. En una época en que la estación ferroviaria era el corazón de los pueblos y ciudades de la región, Kuramochi y sus compañeros se subían al tren que iba por la línea central, de Temuco a Renaico, para colgar en los andenes carteles con sus poemas. “Allí el pueblo se enteraba de las noticias y la poesía de ‘Yoki’ encontraba a sus lectores”, señala el académico.

Una obra robusta

Su obra comenzó a los 26 años con Ángel a tierra (1962), un poema nacido del dolor por la muerte de su hermano, que Victor Raviola, académico y amigo personal del poeta, definió como un “tirón de tiempo ensangrentado”. Luego de Amapolario (1963) y Poemas en el viento (1964) Kuramochi publicó Los 44 (1967). Un caso único en la poesía chilena, pues fue impreso a la manera japonesa, es decir, se lee de derecha a izquierda. Contiene poemas breves y concentrados, cargados de imágenes: “Bajo el semáforo / un auto blanco pasa… / Rojo”.

A su obra poética sumará luego Girasoles y proverbios (1971); Poesía, poesía, poesía (1977) y, tras un periodo de silencio en que se dedicó, entre otras cosas, a la investigación y recopilación de relatos orales mapuche, retomó la labor bajo una mirada más profunda en Cuarteto del sur (1991). Póstumamente se publicaría Poesías religiosas (1998), el libro que rescata en mayor amplitud su perspectiva cristiana y mística.

Los expositores acentúan que Kuramochi logró habitar tanto el misticismo de los kamis japoneses y el dogma cristiano, como la precisión del haiku y el tanka. Fue, en palabras de Caamaño, un hombre que caminó el “hermoso sacerdocio de la espera”, haciendo señas desde la palabra hacia cualquier parte del mundo.

Convocatoria 2026

Hoy la Convocatoria de Poesía que homenajea a Yosuke Kuramochi transita su segunda versión. Ediciones UCT busca seguir la senda del poeta ofreciendo un espacio para las voces que habitan los distantes territorios del sur, históricamente postergados. Para Claudia Campos, directora de Ediciones UCT, esta instancia permite que «nuevas voces y trayectorias menos visibles tengan una oportunidad» en un ecosistema centralizado.

La convocatoria invita a participar a autores mayores de 18 años, que residan en el sur de Chile, desde la región de la Araucanía hasta Magallanes y la Antártica Chilena. Los poemarios ganadores serán editados y publicados por Ediciones UCT, en esta apuesta por descentralizar la cultura y mantener vivo el impulso creativo que Kuramochi sembró en el sur.

Las bases y detalles de postulación están disponibles en el sitio oficial: https://ediciones.uct.cl/convocatoria/convocatoriadepoesia/

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