
El emblemático reloj japonés fue reinstalado en la intersección de Bulnes y Montt gracias a un trabajo conjunto entre el municipio, vecinos y la empresa local Electrónica Gempp.
Luego de 26 años de ausencia, el histórico reloj Seiko que durante décadas fue un símbolo del centro de Temuco volvió a ocupar un lugar visible en la ciudad. La reposición se concretó en la intersección de calles Bulnes y Montt, coincidiendo con la celebración del fin de semana del Patrimonio y en el contexto de los preparativos para la conmemoración de los 150 años de la capital regional.
La reinstalación fue encabezada por el alcalde Roberto Neira y fue posible gracias a un trabajo colaborativo que involucró a funcionarios municipales, vecinos, la empresa Electrónica Gempp y el concejal Mario Jorquera, impulsor de la iniciativa que permitió recuperar esta pieza patrimonial cuyo paradero fue desconocido durante más de dos décadas.
Durante la ceremonia, el alcalde Roberto Neira destacó la importancia de rescatar elementos que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad. “Temuco camino a sus 150 años está buscando diferentes detalles para resaltar su historia, y esta fue una propuesta del concejal Mario Jorquera, que la llevó a sesión del Concejo Municipal, y que movilizó a funcionarios municipales que inmediatamente buscaron este reloj que había sido retirado para el año 2000 y que estaba completamente extraviado”, señaló.
La autoridad agregó que “hoy día ven ustedes a nuestras espaldas se encuentra instalado un reloj histórico en la ciudad que se donó por parte de la empresa Seiko a varias ciudades de Chile y hoy día no queda ninguno en funcionamiento, salvo a partir de hoy este”, destacando que se trata del primero de estos relojes monumentales que vuelve a operar en el país.
Neira también valoró el trabajo realizado por la empresa temuquense encargada de la restauración. “Lo clave acá es que estamos trabajando para recuperar el centro de la ciudad”, afirmó, agradeciendo especialmente a Electrónica Gempp.
El concejal Mario Jorquera expresó su satisfacción por concretar una iniciativa impulsada por vecinos y organizaciones interesadas en recuperar parte del patrimonio local. “Es una realidad y es una alegría inmensa, no solamente para mí, sino que para todos los vecinos que plantearon esta iniciativa. Hay que recurrir a la historia para poder mirar el futuro. Y recurrir a la historia significa recuperar patrimonio que es importante de la ciudad”, sostuvo.
Jorquera explicó que uno de los principales desafíos fue localizar el reloj, retirado del espacio público alrededor del año 2000. Para ello fue necesario reconstruir su historia mediante el apoyo de funcionarios municipales que aún recordaban su existencia y ubicación.
El edil también destacó el trabajo del relojero Horst Gempp, de 97 años, quien participó en la restauración de la estructura. “Agradecerle también a la persona que lo reparó, que tiene noventa y siete años. Es un temuquense que tiene una empresa y que afortunadamente logró ponerlo en funcionamiento. Esto revive la historia patrimonial de Temuco hacia las futuras generaciones”, indicó.
El reloj Seiko forma parte de una serie de relojes urbanos monumentales donados por la empresa japonesa Hattori Seiko a distintas ciudades chilenas en 1986, como parte de una estrategia internacional de posicionamiento de la industria tecnológica japonesa. Estos relojes fueron instalados en espacios públicos y rápidamente se transformaron en hitos urbanos y puntos de encuentro para la comunidad.
Temuco fue una de las ciudades beneficiadas con esta donación, junto a Curicó, Talca, Puerto Montt, Coyhaique, Punta Arenas, Copiapó, Los Ángeles y San Fernando. Tras pasar por distintas ubicaciones en el centro de la ciudad, el reloj desapareció a comienzos de los años 2000. Su retorno marca la recuperación de un símbolo urbano que forma parte de la memoria reciente de generaciones de temuquenses.