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Equipo profesional multidisciplinario del programa FAE “El Hualle” avanza en la restitución de derechos de los niños

El modelo desarrollado trabaja en tres niveles: con el niño, el grupo familiar de origen y la familia de acogida, quien es la encargada de entregar al menor un espacio seguro y protegido. El Programa FAE “El Hualle” llama a voluntarios en la campaña “Súmate a las Familias de Acogida” y evitar así que los niños, niñas y adolescentes lleguen a instituciones.

Reelaborar las experiencias traumáticas por las cuales los menores (niños, niñas y adolescentes) han pasado, resignificándolas y que él, finalmente, las integre a su vida, es lo central del trabajo que desarrolla Loreto Sanhueza Glaser, psicóloga del Programa FAE Familias de Acogida “El Hualle”, de Angol, quien junto con un equipo de profesionales, específicamente duplas integradas por un trabajador social y un educador familiar (triada integradas por trabajador social, psicóloga/o y educador familia), intervienen en el núcleo familiar en su totalidad.

“En general, todos participan. Como psicóloga trabajo principalmente con el niño, quien es el que llega con la vulneración de sus derechos, que implica cambiarse del grupo familiar de origen y trasladarse a una familia guardadora. El trabajador social desarrolla las habilidades parentales de la familia de origen, mientras que el educador familiar se encarga de asociar las distintas redes del niño, como la escolarización, salud, entre otras. El mayor número de intervenciones se da con la familia guardadora, porque ahí está el niño”.

Y ese modelo sistémico de intervención, que incorpora a la familia de origen, la guardadora y el niño, es lo que destaca al Programa FAE Familias de Acogida “El Hualle”, cuyo principal foco es que el menor (niños, niñas y adolescentes) pueda retornar a su grupo familiar, habilitando a los adultos para que aquellas vulneraciones de derechos no se vuelvan a repetir.

El ideal es que el niño siga vinculado con la familia de origen y que la guardadora resguarde su protección. “Hay casos en que eso no es posible, ya que las vulneraciones que se dieron son de tal gravedad, que no hay posibilidad de trabajo con familia de origen, además, muchos adultos de desvinculan del niño. Sin embargo, siempre buscamos a un familiar consanguíneo, un  referente a nivel familiar”, agrega Loreto Sanhueza.

“Si no existe una familia guardadora el niño ingresará a una residencia, cuyo modelo responde a otras características, y eso es lo que queremos evitar. Por eso primordial que exista una familia que se pueda hacer cargo del niño, entregarle un espacio protegido, para que después pueda retornar con su grupo de origen”, indica.

La profesional señala que el sistema es muy dinámico, ya que los niños ingresan y egresan en periodos distintos, siempre rotando la cantidad de menores que atienden, por lo que no hay fechas de término fijas. “Lo que establece el Sename es un año de intervención, pero eso depende del caso y si, finalmente, se logra restituir el derecho del niño que, en general, son daños más graves, por lo que se requiere más tiempo. También hay familias que se movilizan rápido y en seis meses ya están habilitadas”.

Loreto Sanhueza partió trabajando con adultos adictos, quienes en su mayoría habían pasado por una red Sename o estuvieron expuestos en su infancia a situaciones que los llevaron a ser consumidores. El trabajo con ellos,  señala, era bastante limitado y el porcentaje de éxito muy bajo. "Por eso me motiva involucrarme en infancia, porque hay una mayor posibilidad de cambio, de detener efectivamente aquellas situaciones de maltrato, que derivan en adultos disfuncionales y muchas veces con conductas delictuales”.

La psicóloga comenta que si bien el sistema tiene falencias, es una ayuda real para muchos niños. “Tuve la oportunidad de haber trabajado en residencias bastante tiempo, conociendo sus historias y generando cambios positivos en ellos. Tuve niños que tenían notas sobresalientes, que terminaron carreras universitarias, esforzándose por desligarse del camino delictual que tenían sus padres. Muchos de ellos eran hijos de narcotraficantes y lograron darse cuenta que ese no era el camino idóneo para conseguir las cosas. Por eso creo que con apoyo se puede romper el círculo”, dijo al finalizar y reiteró el llamado a sumarse a la campaña de Familias de Acogida.

Quienes se interesen en la campaña “Súmate a las Familias de Acogida”, puede escribir a alejandra.fuentes@coanil.cl o enviar un wathsapp al 56 982289851

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