“Durante este periodo es común que las personas sufran insolaciones, deshidratación o golpes de calor debido a las altas temperaturas. Complicaciones que se pueden evitar si se toman precauciones”, comenta el Dr. Luis Herrada, jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Universidad de los Andes.
Algunas de las medidas son:
Usar protector solar con un factor de protección solar (FPS) de, al menos, 30, aplicarlo 20 minutos antes de la exposición al sol y reaplicarlo cada dos horas y cada vez después de meterse al agua.
Evitar las horas de mayores temperaturas, debido a que los rayos UV son más intensos. Preferir lugares con sombra y usar sombreros de ala ancha y anteojos de sol con protección UV.
Usar vestimenta ligera y de colores claros.
Mantenerse hidratado, incluso si no se tiene sed. Esto es fundamental, sobre todo para los niños y los adultos mayores, que pueden deshidratarse más rápido.
Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y cafeína.
Respetar las señales de advertencia, prestar atención a las banderas y las indicaciones de los salvavidas sobre las condiciones del mar.
“En el caso de los niños, además, existen otras precauciones que se deben sumar, ya que son más sensibles a los cambios de temperatura y al viento”, explica la Dra. Karen Apablaza, Coordinadora de la Urgencia Pediátrica de Clínica Universidad de los Andes.
Los cuidados son:
Usar flotadores: los chalecos salvavidas utilizados deben estar validados por la Armada de Chile, ir de acuerdo con el peso del niño y ser de colores vistosos. Otros flotadores no son recomendables.
Protector solar indicado: a partir de los 6 meses de edad, idealmente tienen que ser de marca dermatológica, hipoalergénicos y con micropigmentos. Antes de los 6 meses, no deben exponerse al sol.
Edad para ir a la playa: se recomienda esperar hasta los 6 meses de edad para que tengan contacto con la arena, cuando la piel está más madura y se puede usar protector solar. En casos de piel sensible o atópica, probar primero con un pequeño contacto para observar posibles reacciones.
Estas medidas preventivas son esenciales para disfrutar de la playa de forma segura este verano, pero la más importante es la supervisión activa en todo momento, ya que el ahogamiento es la primera causa de muerte por accidente en niños menores de cinco años. Hecho totalmente prevenible con la supervisión de adultos, la cual es fundamental e irremplazable.
“También hay que estar atentos a cualquier señal de deshidratación o malestar. Esto puede marcar la diferencia entre un día memorable y una emergencia” concluye la Dra. Apablaza.
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