Categorías: Opinion

El silencioso ciberbullying

Carlos Guajardo
Académico de la Facultad de Educación, U.Central

Hace algunas semanas atrás nos enteramos de la lamentable noticia de la estudiante perteneciente al colegio Nido de Águilas, quien fue encontrada muerta en un café de la comuna de Providencia. Hasta ese entonces, se sospechaba de un posible ciberacoso de parte de alumnos/as del mismo establecimiento, donde Katherine, había recibido mensajes de insulto a través de la conocida red social de Facebook. El ciberbullying no discrimina: tipo de colegio, condición social y edad de los estudiantes, puesto que, cualquier persona puede estar sujeto a un maltrato psicológico a través de las redes sociales.

Es probable que cuando alguno de nuestros hijos/as es agraviado físicamente en la escuela, nos enteremos rápidamente, sin embargo, cuando el insulto se efectúa desde las tecnologías de la información y la comunicación resulta ser “silenciosa” y difícil de descubrir por un tercero. Muchos son los estudiantes, en todo el mundo, que caen en una suerte de desvalorización sobre sí mismo, un estado de ánimo retraído o incluso violento, pero por sobre todo, el deseo de no establecer relaciones de amistad o compañerismo entre sus propios pares. Así como también, puede ocurrir un desinterés repentino por seguir asistiendo al colegio.

Es por ello, que el rol que ocupa tanto la escuela como los padres y apoderados en la detección, es fundamental en estos casos. En cuanto a la institución escolar, se pueden sugerir acciones de prevención como: un protocolo contra el bullying conocido y construido por todos los integrantes de la comunidad, fijar un buzón en el cual los estudiantes puedan depositar sus denuncias frente a posibles estados de violencia física o psicológica, tratar el tema del bullying de manera transversal en todas las asignaturas del currículo, así como en las reuniones de apoderados. En cuanto a los padres de familia, es crucial sostener una comunicación efectiva con los hijos/as, donde, así como en otros tiempos nos preguntaban: ¿quién es ese nuevo amigo/a que tienes?, ¿dónde lo conociste?; hoy debemos hacer lo mismo, a partir del conocimiento público de los amigos/as de los niños y jóvenes a través de redes sociales como Facebook.

La invitación, es a estar mucho más atentos de nuestros estudiantes, y para ello es fundamental un dialogo permanente entre profesores y apoderados, pero sobre todo, una comunicación fluida y confiada entre los padres y sus propios hijos/as. Esta acción es la que permitirá evitar cualquier tipo de violencia psicológica proveniente de las redes sociales. No olvidemos que nuestros niños y jóvenes pueden estar en el silencio absoluto frente a estas crueles manifestaciones de irracionalidad de poder.

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